Retomando el espíritu clásico

El espíritu vintage, retro o clásico está más de moda que nunca. Lo vemos en el arte, en el cine, en la televisión y hasta en la moda. El mundo de los videojuegos tampoco se queda al margen. Sin ir más lejos, los juegos indies dominan una gran parte del sector. Estos, que han nacido en pequeños estudios independientes y con un presupuesto muy limitado, presentan una estética clásica y pixelada que no pretende ser competencia de las grandes producciones. Sin embargo, consiguen encontrar su sitio en el mercado gracias a una jugabilidad sencilla y divertida, como en los clásicos de antaño.

Los juegos indie tienen un gran éxito entre el público. Títulos como Minecraft, Guacamelee, Slain, Organ Trail, Volume, Oceanhorn, Celeste y un largo etcétera, así lo atestiguan.

Minecraft es un claro ejemplo de ello. El juego de Mojang surgió de la nada y, en pocos meses se había convertido en todo un éxito entre el público. ¿Qué importaba si sus gráficos poligonales eran demasiado sencillos? Lo cierto es que la diversión primaba por encima de la tecnología por primera vez en mucho tiempo. Lo mismo ocurre, nos guste más o menos, con Fortnite.

Pero esta tendencia nostálgica no se queda solo en las tiendas o los salones de nuestra casa. También la hemos podido ver también estos días en la Japan Weekend de Barcelona (celebrada en el recinto de la Farga de L’Hospitalet de Llobregat). Esta feria reúne toda la esencia del Salón Manga de sus primeras ediciones –no como la sobreexplotada versión actual-, con todo el aroma japonés unido a la cultura freak. Entre stands con innumerables figuras de animes, cómics, llaves, películas, etc. me llamaron la atención dos cosas: por un lado, la grandísima exposición de bocetos y dibujos basados en la película Dragon Ball Super Broly (estrenada el pasado mes de febrero con increíble éxito); por otro, la cantidad de actividades de música y baile de corte japonés que aderezaban la estancia. Entre medio, también había una gran cantidad de stands dedicados a los videojuegos… pero ningún era actual.

Parte de la exposición de bocetos originales de la película Dragon Ball Super

En todas las paraditas se respiraba un aire clásico descarado. Juegos de Spectrum, Comodore, NES, Super Nintedo, Mega Drive y todo tipo de maquinitas emuladoras de aquellos grandes éxitos. Eso sí, casi ningún juego de PS4, XOne o Switch (solo se podía jugar a Seikiro y Jump Force). El motivo es muy sencillo. Para ver juegos actuales ya tenemos algunas ferias de novedades, entre ellas la Barcelona Games World (y otras tantas internacionales). Además, el perfil retro es un valor en auge que no solo atrae a los que ya superamos la treintena de años, sino que cada vez lo mas jóvenes están interesados en ellos.

Jóvenes y no tan jóvenes se reúnen en festivales de corte oriental como la Japan Weekend de Barcelona

Evidentemente, la temática videojueguil era un a más a más de la Feria, pero demuestra la buena salud de este sector (que ya cuenta en Barcelona con otros eventos como RetroBarcelona, Fnac n Pixels o Retromaniacs). Este aire clásico se suma al de la propia Feria, la cual nos pareció todo un acierto, sin pretender competir con el Salón del Manga.