Intimidad. Vivir en la realidad

Todos sabemos que esta época no es ni mejor ni peor que otras. Sin embargo, reconocemos que hay algo que ha cambiado de forma radical: la manera de comunicar. Las redes sociales marcan un antes y un después. Abren muchas maravillosas posibilidades pero, como tantas cosas innovadoras, tienen también su lado peligroso si no se utilizan bien.

Por ley, en España, a los menores de catorce años (en algunas de trece) no se les ve capacitados para utilizarlas todavía por un tema de madurez. No obstante, nosotros vamos un poco más allá. Desde la Fundación Aprender a Mirar y la Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales lanzamos el proyecto tencarnet.net, un carnet de redes. ¿Qué significa? Para sacarse el carnet de coche se necesita aprobar primero un examen teórico antes de subir a un vehículo y hacer prácticas, pues desconocemos cómo movernos entre señales e indicaciones. Del mismo modo, en las redes, muchos menores (y no pocos adultos) navegamos directamente sin unos conocimientos teóricos básicos.

Tencarnet.net

¿En qué consiste el proyecto tencarnet.net? Muy sencillo: en unas pautas a padres y profesores para que puedan educar (y usar bien y ser referente), y a niños y jóvenes para que naveguen sin peligros para ellos mismos y para no hacer daño a los demás. Los menores no solo son víctimas en internet, también, en otras situaciones, son acosadores.

En este sentido, preocupa el desconocimiento del valor de la intimidad como resguardo personal y como respeto al otro. Si respetas tu intimidad y la de los demás tienes menos posibilidades de encontrarte problemas en las redes y más de sacarles el mejor partido. Por eso, también conviene hablar de intimidad para protegernos del acoso, la ciberpornografía, y el exhibicionismo que fomenta la violencia entre los más jóvenes.

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En medio del cambio

El adolescente, en general, se siente inseguro ante sus cambios físicos. En primer lugar, no se reconoce. De pronto, se miran unos a otros y pasan de ser compañeros a verse de otra manera. Nace la atracción, el querer gustar, el ser aceptado y la seducción. Pero, en el fondo, siguen siendo frágiles e indecisos. Es preciso prepararles para que sepan quiénes son y qué representa su sexualidad.

De golpe, lo corporal adquiere una importancia exacerbada. Y sin un modelo ni un aprendizaje guiado, pueden tender a separar cuerpo y personalidad tanto cuando ven series como cuando actúan en el entorno digital. Y sin embargo, en la vida real ambos van unidos y lo experimentamos y experimentan en la fragilidad del corazón ante tantas de esas situaciones.

Valga hacer mención, aquí, de la película Share. En ella vemos a la protagonista de quince años quien, tras hacerse viral un vídeo suyo de contenido sexual, entrará en una etapa de sufrimiento y presión social difícil de solventar.

La realidad en los talleres

En el número de mayo de Contraste, el artículo sobre la hipersexualización de las niñas reflejaba el acoso al que están sometidas cuando solo se las valora como un cuerpo para usar, y no como una persona. Y, a la vez, las mismas mujeres (adultas y jóvenes) nos vemos sumergidas en la incoherencia o esquizofrenia social, cuando somos nosotras las que caemos en mostrarnos en las fotografías, instastories y demás escaparates como un objeto de placer masculino.

En los talleres para alumnos/as de la ESO y Bachillerato, la Fundación Aprender a Mirar y la Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales estamos abordando el tema de la violencia de género a través de la metodología pedagógica de espejo. En lugar de disertar, les situamos frente al espejo de su realidad. ¡Y no dan crédito! Por ejemplo, se les habla del famoso videojuego GTA (lamentablemente desconocido por muchos educadores y padres).

En él, una de las mil cosas que se puede hacer es entrar en un club de alterne, donde los varones pagan por un servicio sexual. Además, para recuperar el dinero después del “uso”, le cortan el cuello a la chica. Muchos aducen que se trata de un simple juego; no obstante, cada ser humano tiene un único cerebro: el mismo para la vida real que para la virtual y, evidentemente, los clichés, actitudes y acciones se “pegan”. Muchas chicas también lo juegan y, cuando en los talleres se dan cuenta de que son cómplices de esa violencia, bajan la cabeza. Descubren que lo que no aceptan en la vida real sí lo consienten en la virtual; y sacan, entonces, sus propias conclusiones.

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Vida real, vida virtual

¡Ojo! Sólo tenemos una vida, no dos. Y la hemos de vivir con los mismos valores y criterios en el aula, en el deporte, con los amigos, en la familia, en el juego y en las redes.

El problema lo tenemos si desconocemos esta unidad inquebrantable. Este desconocimiento se agrava en el caso de menores afectados por rupturas familiares, carencias afectivas y falta de aceptación en el grupo. Estas personas, en situación frágil, buscan el cariño y reconocimiento a cualquier precio.

Otro ejemplo de cómo funciona el taller espejo lo encontramos en una situación acaecida hace pocos meses. Una joven desafió a la ponente afirmando que ella subía las fotos que le daba la gana y si quería subirlas desnuda ¿qué más daba? La dinamizadora de FAAM intentó hacerle ver los peligros de tal actitud. Entonces, interrumpió su profesora y le dijo: “pues sube al estrado y ponte desnuda”. Ella, por supuesto, dijo que no y la docente respondió: “Aquí te podrían ver solo tus compañeros, pero en Instagram te ve media humanidad, incluidos amigos de tus padres o pederastas o pedófilos”. Sin duda, esta fue una clara situación espejo que se resolvió con la consternación y reflexión de la protagonista, pues no era consciente. Muchas veces no lo son los que actúan con superficialidad en las redes.

Trabajar por el futuro

En este sentido, nuestro trabajo como adultos es aprender a mirar y enseñar a mirar a los menores con respeto hacia ellos y, por tanto, con respeto hacia los demás; empoderar la mirada femenina hacia una misma, y empoderar la mirada masculina hacia sus compañeras, amigas, hermanas, tías, primas, madres y, en definitiva, personas.

Por este motivo, en breve os ofreceremos este carnet de redes como una herramienta de libertad, para crecer como usuarios responsables, críticos y aportadores de valor en internet y para hacer crecer y mejorar el mundo que nos rodea y el que está por llegar.

Firma: Rosa María Aguilar