El niño que pudo ser rey

Crítica El niño que pudo ser rey

Análisis

Un film de tintes épicos que retoma la mitología artúrica. Dirigido a los más jóvenes, contiene elementos muy positivos como la lectura, el coraje y la mirada comprensiva hacia la historia.


La invasión de súper-héroes de Marvel y el dominio incontestable de sagas como Harry Potter, Star Wars o El señor de los anillos, han estado a punto de barrer del catálogo oficial de la épica fílmica a los relatos de la leyenda artúrica. Paradoja curiosa teniendo en cuenta cuánto deben todos estos mitos contemporáneos a los habitantes de Camelot.

El joven e intrépido realizador Joe Cornish, tirando de ilusión y nostalgia, viene a reivindicar la inmortal validez de Arturo y compañía, adaptando los ideales caballerescos medievales a las injusticias y desventuras actuales. Solo la intención ya es laudable, pero además, Cornish y su equipo completan una película correcta, con aire de humilde producción de bajo presupuesto, aunque suficiente para entretener a los pequeños de la sala y hablarles de los beneficios de la lectura y de la validez de los héroes y los valores antiguos. Los siempre misteriosos y atractivos paisajes ingleses, Stonehenge incluido, y unos eficaces efectos especiales hacen agradable y convincente esta nueva interpretación del clásico.

El gran acierto son los personajes y la simpatía que despiertan por su torpeza e ingenuidad. Es fácil encariñarse con ellos e incluso sentirse más o menos identificado con su terror a enfrentarse con algo que, obviamente, les supera. Es esa complicidad entre personajes y público la que impulsa la trama haciendo que pasemos por alto algunos elementos que no terminan de encajar.

El largometraje resulta en su conjunto demasiado oscuro, lo que puede provocar cierto desasosiego no deseado entre el público más pequeño. Por otro lado, es evidente que no se ha sabido (o podido) aprovechar más a Rebecca Ferguson o a Patrick Stewart en unas apariciones casi testimoniales, a pesar de la importancia de sus respectivos papeles. Y de otros, sin embargo, se ha abusado sin haberlos desarrollado demasiado como es el caso de Angus Imrie.

Pesa también en el film un exceso de didactismo. Se disculpa debido a que la esencia de la película era la actualización de los ideales caballerescos. No obstante, carga la mano en el drama de la situación familiar desestructurada de Alex o en las largas explicaciones de los deberes de un caballero en un colegio del siglo XXI.

Al menos los consejos son positivos y se entienden en su mayoría. De ese modo, el proyecto concluye dejando un buen sabor de boca. Además, la visión de la batalla final, con las armaduras medievales sobre las modernas sudaderas o plumas, compone una bonita metáfora de la conveniencia de salvaguardar lo mejor de cada época o lugar.

Firma: Esther Rodríguez

ficha técnica

Director: Joe Cornish

Guionistas: Joe Cornish

Intérpretes: Angus Imrie, Dean Chaumoo, Louis Ashbourne Serkis, Patrick Stewart, Rebecca Ferguson, Rhianna Dorris, Tom Taylor

Género: Aventuras

País: Reino Unido

Fecha estreno: 15/03/2019

Lenguaje: Coloquial

Público

+7 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Alex y Bedders son muy buenos amigos pero en el colegio también son el blanco habitual de las bromas y abusos de los niños que son más altos y fuertes que ellos. Cuando Alex encuentra a Excalibur por casualidad y saca la espada de la piedra, deberá hacerse cargo de salvar a Inglaterra de la ira que la malvada Morgana. Improvisará un nueva “Tabla redonda” y contará con la ayuda de un rejuvenecido y alocado mago Merlín.

Título original: The kid who would be king

País: Reino Unido

Duración: 120'

Fecha producción: 2019

Distribuidora: Fox

Color: Color

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