El collar rojo

Crítica El collar rojo

Análisis

Esta fábula antibélica sencilla como un cuento, basada en sólo tres personajes y un perro, el director Jean Becker nos sumerge mediante flashbacks en una sobria e inocente historia.


Antes de finalizar los títulos de crédito, oímos los ladridos de un perro. La película inaugura su primer fotograma con el animal frente a un cuartel militar en un pueblo francés en los últimos días de la Gran Guerra. Poco después, se ve a un juez militar –interpretado por François Cluzet (Intocable)– que interrogará al único preso que alberga esa pequeña cárcel. A partir de ese instante, Jean Becker nos sumergirá, flashback tras flashback, en su narrativa para explicarnos por qué ese soldado está encarcelado y por qué su perro ladra día y noche en la calle. Mediante ellos, descubriremos a la cuarta pieza sobre la que gira El collar rojo: una campesina que vive cerca de allí.

Con estos tres personajes y un perro, Jean Becker, hijo del gran Jacques Becker (París bajos fondos, 1953), al que ayudó en el rodaje de su obra maestra, La evasión (1960), recoge la ingenuidad de un soldado, quebrada por la guerra y le dedica escenas en que los franceses salen de las trincheras para cargar contra el enemigo. En un intento de dar humanidad al conflicto, ambos bandos cantaran la Internacional para encontrarse en medio del campo de batalla en son de paz.

El desenlace de esta escena revela la reflexión del filme: condecorar a los hombres por su heroísmo en el campo de batalla es como echar huesos a un perro, un animal que, fiel a su naturaleza, no puede distinguir cuándo se acerca un enemigo en son de paz, o bien para hacer la guerra.

El mundo que encuadra Becker es sencillo, dedica la mayor parte del tiempo al cuartel y al hogar del soldado y su mujer. Ambos son espacios que complementa bien con las trincheras y, en menor medida, con los distintos lugares en los que se mueven los personajes. La narración se desarrolla en ese reducido mundo en el que el director usa escasísimos planos generales; en ningún momento existe la sensación de que está naciendo algo grande delante de nosotros. Es una historia sencilla y rodada como tal, toda la atención está puesta en el soldado, su mujer, el juez y el perro.

Es un largometraje con alma de fábula, cuyo relato sencillo parece un cuento. Se agradece que no tenga la voluntad de adoctrinar al público: la clara posición antibélica del protagonista no traspasa la pantalla. A pesar de eso, el desenlace es tan sobrio como inocente: la burocracia jurídica militar para juzgar al protagonista es eludida, cuando debido a una escena anterior en la que el juez no puede desentenderse de un fusilamiento, deja claro que no es una jerarquía que se pueda evitar de manera fácil.

Firma: Andreu Arribas

ficha técnica

Director: Jean Becker

Guionistas: Jean Becker, Jean-Christophe Rufin, Jean-Loup Dabadie

Intérpretes: François Cluzet, Jean-Quentin Châtelain, Nicolas Duvauchelle, Patrick Descamps, Sophie Verbeeck

Género: Drama

País: Francia

Fecha estreno: 04/01/2019

Lenguaje: Coloquial

Público

+12 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Corre el año 1919 y la Primera Guerra Mundial toca a su fin. Un cuartel desierto alberga en su interior a un héroe de guerra encarcelado, esperando a ser juzgado por un juez aristócrata que lucha internamente con sus principios tras la guerra.

Mientras tanto, su perro se encuentra en el exterior ladrando sin parar, además de una joven que vive cerca de allí trabajando muy duro en el campo. Estos tres personajes y un perro tienen una curiosa historia que desarrollar.

Título original: Le collier rouge

País: Francia

Duración: 82'

Fecha producción: 2018

Distribuidora: A contracorriente films

Color: Color

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