Armas al hombro

Análisis

Esta es la elección que tomó el gran genio de la risa crítica el mismo año en que terminó la Gran Guerra. Y de esto trata precisamente Armas al hombro, uno de los memorables cortometrajes de Charles Chaplin. Desde luego que no es una de sus mejores obras, pero el toque primerizo del clásico vagabundo (que aquí llamamos “Charlot” y en EE.UU., “The Tramp”) es inmanente al film. Nos encontramos ante una valiosa película cargada de persecuciones, manotazos y estropicios, fortuitos sólo en apariencia, que le robará carcajadas a más de uno. Pero también habrá tiempo para las miradas románticas entre el protagonista-director-compositor y la jovencísima Edna Purviance, una de sus hermosas “chicas Charlot” (que más tarde reapareció en las antológicas Vida de perro y El chico). En esta ocasión, la famosa estrella del género mudo –con su archiconocido bigote, sus botas anchas y su bombín– ha guardado bastón y traje en casa para alistarse al frente Aliado en la 1ª GM. Chaplin vuelve a obsequiarnos con todo el humor que lleva dentro, pero sus cintas siempre han ofrecido algo más que simple diversión.

Armas al hombro se mueve en línias paralelas a grandes piezas como La quimera del oro y El gran dictador, en el sentido que el burlesco modus operandi de su creador va acompañado de valores muy humanos. En el caso de esta breve película, de un profundo mensaje final que reclama victoria y paz, frente a las desgracias de la guerra, que están muy presentes a lo largo del film. Con ello, un jovencísimo Chaplin nos deja muy clara su postura optimista y esperanzadora, en medio de tiempos revueltos por la crisis de la época. Como regalo a inmortalizar en la retina: es impagable la convivencia del protagonista en las trincheras, de las cuales rescatamos el apestoso queso-granada de Limburger; la divertidísima aunque peligrosa misión del disfraz de árbol y la secuencia en que una joven francesa (Purviance) se ve sorprendida en su propia casa entre convulsos “¡manos arriba!”. Tres escenas, de entre los tesoros que nos dejó Chaplin, consiguen arrancarle una modesta sonrisa a la insalubre tragedia de soldados atrincherados en Francia, así como a los civiles del Norte, cuyos hogares fueron colateralmente devastados por el conflicto europeo.

Si reflexionamos a fondo sobre lo que nos hace reír durante poco más de media hora, nos damos cuenta de que ya no resulta tan gracioso. Más bien produce el efecto contrario… Pero Chaplin no se está tomando nada a la ligera. La intención de este gurú de la comedia consistió, más bien, en criticar una realidad de la época y dar a entender lo absurdo que resulta quitar vidas por culpa del orgullo ciego de la nación. Todo ello, mediante un ritmo acelerado, divertido y excitante, tan característico del cineasta. Finalmente, quizá el desenlace parezca algo tópico, pero teniendo en cuenta el año en que se estrenó el film, se convierte en algo todavía más arquetípico. En pocos minutos, este “Gran director” de cine clásico presenta un guión efímero, aunque trepidante, que incluso da tiempo a presenciar un escueto “feeling” amoroso. Recomiendo, pues, al amplio público que disfruta viendo a Chaplin en acción, que se sumerja en esta temprana pieza de su magnífica trayectoria. “Charlot” aparece grandioso, como siempre, para ofrecer, de modo simple y a velocidad de disparo, lo que mejor supo en esta vida: que nos desternillemos de risa y reflexionemos un poco.

Firma: Carles Martinez Agenjo

ficha técnica

Director: Charles Chaplin

Guionistas: Charles Chaplin

Intérpretes: Charles Chaplin, Edna Purviance, Henry Bergman, Jack Wilsol, Syd Chaplin

Género: -

País: EE.UU.

Fecha estreno: 13/05/1919

Lenguaje: Coloquial

Público

+7 años

Valoración

Contenido

Humor

Acción

Violencia

Sexo

Valores

El soldado número 13 del ejército estadounidense de la 1ª Guerra Mundial defiende el frente junto a sus desdichados compañeros. Convencido de que va a morir por haber roto un espejo, no acertar al “cara o cruz” y por llevar el “13” de la mala suerte, un supersticioso Charlot sale de la trinchera invadido por el miedo. Sin embargo, él solo consigue capturar a un pelotón de enemigos alemanes. A raíz de este suceso, el joven soldado cree que su suerte ha cambiado y se presta voluntario para una temeraria misión: infiltrarse en el campo enemigo, donde le depara un sinfín de adversidades de lo más… chismosas.

Título original: Shoulder arms

País: EE.UU.

Duración: 46'

Fecha producción: 1918

Distribuidora: -

Color: B/N

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